DOCTRINA PROTESTANTE


Existen doctrinas protestantes para cuyo recto entendimiento serían necesarios tratados enteros de Teología, v. gr., acerca de la naturaleza de la Gracia, de la Justificación, de la verdadera Iglesia de Cristo, etc.

Pretendemos aquí solamente enumerar, no todas, sino sólo las principales doctrinas profesadas por algunas o por muchas sectas protestantes y rechazadas por los católicos, pero no se debe pensar que al indicar el error de la secta, p. e., de los Pentecostales, queremos significar que aquel error es el único que tienen o que todas las otras lo admiten.

1. Dificultades.

No siempre es fácil atribuir a una secta una doctrina determinada. Existen confesiones de fe, cuyo sentido es ambiguo, o al menos no es claro (v. gr., los 39 Artículos de Religión de los Anglicanos), y ésta es la causa de que entre los miembros de una misma secta, lo que creen algunos es negado por otros, y, sin embargo, todos quieren fundarse sobré la Biblia y todos creen interpretarla fielmente. Entre las sectas que no tienen Confesión alguna de Fe, sus doctrinas se coligen de los escritos o dichos de sus fundadores o de sus sucesores, pero no siempre concuerdan, y de ahí que resulten divergencias religiosas entre sus propios secuaces.

No es nuestro deseo atacar a los protestantes con esta enumeración de doctrinas, sino sólo indicar obje­tivamente lo que se cree en una u otra secta y por esto indicamos las sectas que profesan tal o cual doctrina contraria a la doctrina de la Iglesia Católica. Ni tampo­co queremos significar que cada una de estas doctri­nas haya sido la causa de una nueva secta o de una nueva división. Alguna lo fué, ciertamente, pero de ordinario, además de la doctrina, interviene otra causa, de las indicadas en el capítulo IV.
En efecto, considerando el conjunto de las doctrinas protestantes, apenas queda artículo de fe católica que no sea negado por alguna secta. Sin embargo, existen algunas verdades fundamentales, profesadas por muchas sectas, p. e., Dios Creador, la Biblia, libro sa­grado e inspirado, la Divinidad de Jesucristo, la Re­dención, etc., de las cuales pueden partir los hombres de buena voluntad para aproximarse y con la gracia de Dios, llegar a aquella unidad que Jesucristo pidió al Padre en la última Cena.
Tomemos como ejemplo los cuatro “Non possumus” (no podemos) de algunos protestantes(1), en los cuales éstos declaran que no pueden estar de acuerdo con los Católicos, esto es: que tengamos en la Iglesia de Cristo una autoridad infalible principalmente en la in­terpretación de la Biblia en lo que respecta a cuestiones de fe y moral; que María, la Madre del Señor, sea mediadora e intermediaria entre Cristo y los hombres; que la gracia santificante nos haga “santos” (justificados); que la relación entre Cristo y la Iglesia sea como la que existe entre la cabeza y los miembros. Ahora bien: partiendo de un punto común, p. e., de la Biblia, libro sagrado e inspirado para ambas partes y expli­cando qué es lo que la Iglesia Católica enseña propiamente sobre la infalibilidad del Papa, sobre la mediación de María, sobre la naturaleza de la gracia santificante y sobre el Cuerpo Místico de Cristo, se podrían quitar algunos prejuicios y llegar a algún acercamiento, principio de posterior inteligencia.

2. Esfuerzos para conseguir algún acercamiento. 

Para unirse, los protestantes han realizado algunas tentativas entre ellos (2), y trataron de llegar a un acuerdo en la Conferencia de 1948. No pudo tomar parte la Iglesia Católica, la cual, por estar íntimamente convencida de poseer ya aquella unidad de doctrina que Cristo quiso para su Iglesia, no puede considerarse como una de tantas Iglesias o sectas que van en busca de la Unidad y esto, no precisamente por soberbia, sino por su misma naturaleza; la Iglesia no puede emplear términos conciliadores con lo que considera error; es ya la Una Sancta que buscan los Protestantes; en su doctrina, nada tiene que cambiar, nada que recibir, de ahí su intransigencia, no con los hombres de buena voluntad que desean conocer la verdad, sino con los errores que profesan. Por otra parte, la Iglesia ya tiene su Credo, bien definido, del cual no se puede apartar y que to­dos los protestantes pueden estudiar.

a. Las cuatro doctrinas fundamentales. 

Sin pretender enunciar las todas, solamente indicamos algunas doctrinas que la Iglesia Católica considera contrarias a las verdades reveladas.
Si examinamos atentamente las doctrinas que pro­fesan casi todas las sectas, fácilmente observaremos que existen cuatro, las cuales se pueden llamar gene­rales y fundamentales del Protestantismo: 1) La justificación por la fe sola; 2) La Biblia, única regla de fe; 3) el libre examen; 4) La negación de la autoridad del Papa. Si con respecto a las tres primeras puede encon­trarse aquí y allí alguna excepción, todos los protes­tantes están de acuerdo en lo que se refiere a la cuarta.

4. Principales doctrinas opuestas a la doctrina católica. 

Especefiquemos ahora algunas otras doctrinas.  

Dios. —Dios es, según la Ciencia Cristiana, la sola Mente (con M mayúscula) que existe; fuera de El todo es mente (con m minúscula) mortal y pura apariencia.

SANTÍSIMA TRINIDAD. —La, niegan los Antitrinitarios (Socinianos, Unitarios, Cristadelfos). Según los Swedenborgianos, no es de personas, sino de esencia. Según los Tremolantes, de la misma manera que existe el Espíritu-Padre, así también existe el Espíritu-Madre. Según los Cristadelfos, el Espíritu Santo no es otra cosa que el “efluvio transmisor” de Dios.

JESUCRISTO.—Es un mito idealizado por el entusiasmo de los primeros cristianos (Escuela de Bauer); no es Dios, al menos como el Padre (Antitrinitarios); su divinidad fué progresiva (Schwenkfeldianos); solamente después de su muerte fué hecho partícipe de la divinidad (Socinianos); es el más grande de los profetas pero no es Dios (Unitarios); la naturaleza divina murió con la naturaleza humana sobre la Cruz (Musculus); es santificador del género humano según la naturaleza divina (Osiander); es la manifestación de Dios, pero su persona no se distingue de la de los hombres (Ciencia Cristiana); su cuerpo está presente en todas partes (Ubicuitarios); murió solamente por los elegidos (Bautistas Particulares, Calvinistas); nació como todos los otros hombres (3) — por lo tanto, María no fué virgen en el parto; Cristo tuvo otros hermanos naturales (Metodistas), de ahí que María, no fué vir­gen después del parto.

SACRAMENTOS. —Solamente existen dos: Bautismo y Cena del Señor (casi todas las sectas). Ni incluso estos dos son necesarios (Cuáqueros, Ejército de Salvación).

BAUTISMO. —No es necesario (Cuáqueros, Ejército de Salvación); solamente es válido el de los adultos (Bautistas); debe ser de inmersión (Bautistas, Iglesia de Cristo Santidad, etc.); debe ser de inmersión triple (Hermanos inmersionistas); no borra el pecado original (Luteranos, Calvinistas); ni todos los pecados (Brentz). Con el bautismo de los muertos un individuo , puede hacerse bautizar para salvar a otro que murió fuera de la secta y de este modo salvarlo (Mormones, Iglesia Neo-Apostólica).

CENA DEL SEÑOR. —La presencia del Señor es real pero juntamente con la sustancia del pan y del vino (Lute­ranos); es virtual (Calvinistas); es simbólica (Zuinglianos); necesariamente se debe administrar bajo las dos especies (casi todas las sectas); es sencillamente una conmemoración de la Pasión (Discípulos); se puede distribuir a todos aquellos que se acerquen (Iglesia cristiana, Hermanos abiertos); solamente a los de la secta (Hermanos cerrados); no es Sacramento (Cuá­queros, Ejército de Salvación); la Misa no es sacrificio (muchas sectas); es una idolatría maldita (Catecismo de Heidelberg, cuest. 80).

JUSTIFICACIÓN. —Consiste en la sola imputación de los méritos de Cristo (Luteranos, Calvinistas, etc.); el hombre se justifica por la fe sola (confianza) (Luteranos); por el simple asentimiento a las verdades reve­ladas (Glasitas, Sandomianos); por la fe en el reino de Dios sobre la tierra (Sociedad del templo); la gracia quita la posibilidad de pecar (Iglesia de Santidad de los Peregrinos); los justificados no tienen obligación de observar los preceptos (Antinomianos); para salvar-se basta creer que Jesucristo murió por todos y por cada uno de nosotros (Morisonianos); el don de lenguas es signo de la total santificación (Iglesia de Dios en Cristo); la salvación se obtiene si uno tiene la persuasión y seguridad de salvarse (Metodistas, et­cétera).

PREDESTINACIÓN. —TODOS están predestinados a la gloria (Universalistas); unos son predestinados a la gloria, otros al infierno (Calvinistas, Bautistas particu­lares); algunos son absolutamente predestinados a la gloria, los otros pueden salvarse (Baxterianos).

PECADO. —La concupiscencia es pecado (Luteranos); Dios fué autor, origen y causa del pecado de Adán (Hopkinsitas); los pecados de los elegidos son imputables a Cristo (Crispitas); el pecado no es otra cosa que una ilusión (Ciencia Cristiana); no existe diferencia entre mandamientos y consejos (Spaneberg).

ARREPENTIMIENTO. —ES un cambio del entendimiento pero no dolor de los pecados (Morisonianos).

OBRAS. —Las obras meritorias son negadas por casi todos los protestantes. Las obras anteriores a la justificación no pueden ser buenas (Luteranos); son un im­pedimento para la salvación (Amsdorfianos).

SAGRADA ESCRITURA. —La interpretación libre (casi todas las sectas); debe hacerse según la interpretación. de la fundadora María Baker (Ciencia Cristiana); debe ser verbal (Plymutistas); es la única regla de fe (casi todas las sectas); sin los libros deuterocanónicós del Antiguo Testamento (casi todas las sectas); sin los libros que carecen de sentido angélico como son los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas de San Pablo (Swedenborgianos); sin los libros del Antiguo Testa-mento (Iglesia original de Dios, Discípulos); más que de la Biblia se debe hacer caso de la luz interior (Cuáqueros); de la palabra interior de Dios (Schwenkfeldianos); no está inspirada (Unitarios); tenemos otros libros inspirados (Mormones, Ciencia Cristiana).

IGLESIA. —Es toda congregación de fieles (Congre­gacionistas); son las tres Iglesias que han conservado el Episcopado, es decir, los Católicos, los Anglicanos y la Iglesia de Oriente (Anglo-Católicos); la Iglesia debe existir sin Credo, sin liturgia, sin sacerdocio, sin sacramentos (Cuáqueros); sin capillas, sin sacramentos, sin culto exterior (Borelitas); la Iglesia Católica es la Igle­sia de Babilonia, la Iglesia Protestante es la Iglesia fi­listea y después de 1757 comenzó la Iglesia nueva de Jerusalén (Swedenborgianos). La autoridad suprema eclesiástica es, entre los Anglicanos, el rey o la reina de Inglaterra; entre los Luteranos, si la Iglesia está unida al Estado, el rey o el príncipe; si no está unida, el Sínodo; en la Iglesia Católica-Apostólica, los doce Apóstoles todos iguales entre si; en la Igle­sia Neo-Apostólica, el Stammapostol; en la Iglesia de Jesucristo dentista, la fundadora mientras vivió, y después la Iglesia madre de Boston; en la Iglesia Valdense, el Sínodo y la Mesa; en la Iglesia Mor mona, el Presidente del Consejo Supremo que puede recibir todavía nuevas revelaciones y nuevas doctri­nas; en la Iglesia de Dios y de los Santos en Cristo, un jefe elegido directamente por Dios; entre los Congregacionalistas, cada una de las congregaciones; entre los Presbiterianos y Reformados, la Asam­blea General o el Sínodo general ; entre los Metodis­tas, la Conferencia General; entre los Episcopalianos, la Convención de los Obispos de los Estados Unidos.

ESCATOLOGÍA: INFIERNO. —El infierno no existe (Testigos de Jehová); es temporal (Universalistas); consiste en la aniquilación de los réprobos (Adventistas del 7.° Día, Cristadelfos, Milenaristas).

JUICIO UNIVERSAL. —Tuvo lugar en 1757 (Swedenbor­gianos); precede al Milenio (Asambleas de Dios, Iglesia internacional del Evangelio cuadrado, Iglesia de santidad de los Peregrinos, etc.); sigue el Milenio (Igle­sia Católica-Apostólica o Irvingitas).

PURGATORIO. —NO existe (Todas las sectas).

OTRAS DOCTRINAS. —REVELACIONES NUEVAS. —Dios revela aún nuevas doctrinas a su Jefe (Mormones).

ORDENES SAGRADAS. —Todos los ministros son iguales (Luteranos, Calvinistas); todos los cristianos son sacerdotes (Congregacionalistas); también las mujeres pueden predicar en la Iglesia (Columna de Fuego) y ser ordenadas (Luteranos daneses).

MATRIMONIO. —Existen dos clases de matrimonio: el terreno y el celestial: el primero se contrae con una sola mujer, el segundo con todas las que se quiera y perdura incluso en la otra vida (Mormones).

JURAMENTO. —Ningún juramento es licito (Cuáqueros); el juramento al Rey es contrario a la independencia de la Iglesia (Presbiterianos de Escocia).

Al considerar tantas doctrinas tan opuestas y que las sectas que las profesan creen se encuentran en la Biblia, cabe preguntarse si Jesucristo ha enseñado todo esto y si ha dejado a su Iglesia sin una norma, sin una autoridad que determinase entre estas doctrinas cuá­les son suyas y cuáles no. 

5. Luchas doctrinales. 

Conviene notar aquí que las sectas protestantes no se conforman con atacar a la Iglesia Católica, sino que luchan ásperamente entre sí. Los Discípulos dicen que todas las sectas, menos la suya, son antibíblicas
La Iglesia de Dios con sede en Anderson lnd. afir­ma que todas las sectas menos la suya forman la Igle­sia apóstata del Apocalipsis y son todas hijas de la Gran Babilonia (la Iglesia Católica); los Mormones y Cristadelfos, que todos, menos ellos, son gentiles y paganos. Los Mormones y los Cientistas no son considerados por muchas sectas como Cristianos, porque además de la Biblia, admiten otros libros sagrados. Los Adventistas del 7.° Día por su observancia del Sábado en lugar del Domingo, los Pentecostales por su doctri­na de las “Lenguas” son combatidos vivamente por las otras sectas, etc.
Ni faltan tampoco libros protestantes que llegan a hacer mofa de alguna secta. El poema heroico-cómico Hudibras, de Samuel Butler, fué escrito contra los Puritanos: el Quijote Espiritual, de R. Graves, contra los Metodistas; los fogosos escritos del pseudónimo Mar-Prelate, contra los Anglicanos; los Calvino-Turcica secreta eorumdemque Apocalypsis, de Teonesto Cogamandolo, contra los Calvinistas, etc.

6. Cambio de doctrina. 

Se encuentran también algunas sectas que con el correr del tiempo cambian de doctrina. La cuarta Confesión de Fe de los Valdenses (1655) es una copia de la Confesión galicana con el decreto de la predestinación calvinista. En 1894, el Sínodo valdense suavizó la doctrina declarando que “al considerar como revelada la misericordiosa elección de Dios, la Iglesia (Valdense) reconoce como verdad no menos claramente enseñada en las Sagradas Escrituras que Dios quiere la salvación de todos los hombres” y en el Manuale Compendio delle veritá del Cristianesimo, mandado reunir por el mismo Sínodo en 1931, se lee: “En cuanto a la teoría de una doble predestinación, de unos a la salvación, de otros a la perdición, no es sostenible con argumentos de la Escritura y repugna al sentimiento cristiano.”
Benson (4), hablando de los Presbiterianos escoce­ses, escribe: “No todos toman la doctrina del decreto de Calvino como suena, y de hecho proceden como si dijesen: Todos nosotros somos Calvinistas en nuestras oraciones, pero somos Arminianos en nuestras obras.
Omitimos el cambio de doctrina que tuvo lugar entre los Anglicanos, el cual los condujo paulatinamente a dividirse en tres grupos: Iglesia baja, alta y ancha, permaneciendo los tres en la Iglesia anglicana.
Sucede a veces en las misiones que las sectas para no interrumpirse mutuamente se dividen el campo de acción, cediendo una secta a otra de diferente doctri­na, algunas zonas evangelizadas por la primera. Este cambio pareció tan extraño que algunos protestantes (5)reclamaron diciendo que no se debían tratar los fieles como si fuesen un rebaño de ovejas y de hecho algunos grupos se declararon independientes.
Entre las Sociedades misionales interdenominacio­nales, es decir: las que admiten miembros de diferentes denominaciones, ocurre que si un misionero paidobautista (Calvinistas, Luteranos, etc.) funda una misión y le sucede un antipaidobautista (Bautistas y muchos otros), los convertidos y bautizados en su infancia deberán creer que su bautismo fué inválido, y que todos deberán bautizarse de nuevo.

P. Camilo Crivelli, S. J.

Notas:

(1) Protestantisme Francais: P. MAURY, Positiones Protestantes, París, 1945.

(2) Conferencias de Lausana, 1927 y de Edimburgo, 1937.

(3) Doctrina permitida por la «Doctrine in the Church of England», 1938, pp. 82-82.

(4) Non Catholic Denominations, Londres, 1910.

(5) ONDERDONK: Glimpse at Mexico, Nashville, 1930.

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