LA RELIGIÓN CATÓLICA IX


PORQUE VENCE A LOS DEMONIOS

136. El 9º argumento es, que poniendo los demonios, sus mayores enemigos, gran conato en destruirla, son vencidos por la Fe, pues huyen cobardemente a la señal de la Cruz y con el agua bendita.

137. De los Apóstoles díjose: In nomine meo daemonia eficient, que en nombre deJesucristo expelerían los demonios. De San Antonio se cuenta que, en oyéndolo nombrar, al punto huían los demonios.

138. Pues ¿que más flaco poder, ya que con armas tan fáciles se vencen tales espíritus? ¿Quépríncipes de tinieblas son éstos, tan jactanciosos, si cualquier Sacerdote tiene poder contra ellos?

139. Con los conjuros ¿no vemos que les vencen cuando mueven tempestades? ¿No los expelen y arrojan de los cuerpos donde habían colocado su morada?

140. Y este poder ¿cómo habían de tenerle los Cristianos si no se lo diera Dios? Este poder no se halla sino solamente en la Verdadera Fe.

141. Y así relata San Lucas que, conjurando dos hombres a un endemoniado, los acometió el poseso e hirió con muchas puñaladas y maltrató de tal suerte que huyeron desnudos y escarmentados.

142. Porque estos conjuradores no eran Cristianos, sino judíosy a éstos no se ha concedido poder contra los demonios, como ellos mismos dijeron a estos judíosexorcistas: Conozco a Jesús y a Pablo, pero vosotros ¿quién sois?

143. Como si les dijeran, comenta Alápide: Si vosotros no sois discípulos de Jesucristo ni deSan Pablo, por eso no tenéis jurisdicción ni potestad contra nosotros, y sois nuestros esclavos, por no guardar la Religión del verdadero Dios.

144. ¿Cómo no reparáis que es soberbia que el esclavo mande a su señor e intente echarle de su casa? Si vosotros sois tan atrevidos y temerarios contra nosotros, por eso castigamos vuestro atrevimiento.

145. Bocio refiere que un hombre tenía una hija muy amada y poseída del demonio. Deseaba mucho verla libre de esta opresión y reputando a Lutero por hombre bajado del Cielo, se la llevó, pidiéndole encarecidamente arrojase de ella los demonios.

146. El hereje juzgó, y no mal, que expeliéndolos cogería gran crédito su falsa doctrina, empezó a conjurarla delante de todo el pueblo; pero apenas empezó cuando el demonio, subiéndose a las manos de la moza, acometió con gran ímpetu a Lutero, le echó a las fauces las manos y le pretendía ahogar.

147. Y, aunque acudieron algunos en su ayuda, no le pudieron librar, porque el demonio a todos hería y arrojaba por tierra, y allí dejó muy herido y maltratado a Lutero, de tal modo que juzgó que su vida era acabada y finiquitada ahí.

148. Viendo esto un discípulo suyo muy docto, dejó al hereje y se convirtió a la Fe Católica, el cual refirió lo acontecido como testigo.

149. Pues si Lutero, autor de las herejías, no tuvo poder alguno contra los demonios, que le castigaron con tal rigor, ¿cómo se podrá decir que su secta es verdadera? Y ¿con cuanto fundamento se podrá esto afirmar de la Religión Católica donde vemos cada día su poder de exorcizar?

150. Refiere Alonso Villegas que hubo un hereje encubierto, que fingía santidad, muy abstinente, rezador, muy recogido, a quien todos reputaban por santo, y se tenía por dichoso quien le tocaba o hablaba.

151. Pero una vez que murió se averiguó su herejía, y el Inquisidor mandó, por orden episcopal, que se quemaran sus huesos.

152. Echáronlos a una hoguera; más los huesos, ¡oh prodigio! se levantaron en alto y sin quemarse quedábanse suspendidos en el aire. El pueblo se alborotó y clamó contra el Obispo y el Inquisidor, diciendo que quemaban por envidia al santo.

153. Volviéronlos a echar por segunda vez en la lumbre, y quedáronse de nuevo levantados y suspensos, con que más se enardeció el alboroto del pueblo.

154. Más dijo Misa el Obispo, y al tiempo de alzar la Hostia al punto se oyó un fragoroso estampido, y los demonios dejaron caer los huesos heréticos en las llamas de la hoguera diciendo: nosotros cuanto hemos podido te hemos defendido, más ya no podemos, porque ha venido quien es más poderoso que nosotros: Cristo.

155. Quemáronse los huesos, y la Fe prevaleció contra los yerros heréticos. Semejantes a éstos hay muchos ejemplos.

156. Luego si la Fe Católica tiene contra los demonios tan grande poder, y éste contra ellos no se halla entre los herejes, ¿no se declara con esto que ella es verdadera?

FUENTE: EcceChristianus

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