«FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN»


Aquí está el corazón de la crisis en la Iglesia hoy en día: los teólogos supuestamente católicos ya no tienen la verdadera fe respecto a la Iglesia misma (…) son las exigencias del falso ecumenismo que los han llevado hasta negar ese dogma.

Sin embargo es útil enseñar el lazo indisoluble del «misterio de unidad», como lo llama San Ciprián:

UN Dios, UN mediador, UNA Iglesia. Tal es la FE católica.

Cuando profesamos: credo in unum Deum: Creo en un sólo Dios, afirmamos la fe de la Iglesia en dos verdades: no sólo la unicidad de Dios (hay un sólo Dios verdadero, lo que es una verdad de orden natural, que se puede demostrar por la razón), sino también la unidad interior de Dios en el Misterio de la Santísima Trinidad. Hasta se puede decir que la unidad exterior de Dios (unicidad) es la consecuencia de su unidad interior: los que ven a Dios tal como es exclaman:¿quién como Dios? lo cual significa que el verdadero Dios es tan perfecto que a nada ni a nadie se le puede comparar, es Único por ser lo que es.

La unidad interior de Tres Personas en un sólo Dios es inefable y rebasa nuestro entendimiento; más hay una palabra que alumbra ese misterio admirable, es la que inspiró el Espíritu Santo a San Juan: «Dios es Caridad» (Jn 4, 16). Ahora bien la caridad tiene dos aspectos: la caridad da; y la caridad une.

El Padre comunica todo su ser divino a su Hijo: don total, simple, infinito, eterno, inmenso, divino, tal que el Hijo posee todos los atributos divinos del Padre: es verdadero Dios nacido del verdadero Dios, igual al Padre. El Padre y el Hijo comunican todo su ser divino al Espíritu Santo: otra vez don total, simple, infinito, eterno, inmenso, verdaderamente divino, de tal manera que el Espíritu Santo es igual al Padre y al Hijo. La caridad da, y tenemos la Trinidad de las Personas en Dios. Y la caridad une, de tal manera que las Tres Personas no son más que un sólo Dios, un sólo Ser, una sola Substancia, una sola Inteligencia, un Pensamiento único, una sola voluntad, un sólo Amor, en la simplicidad del Ser Divino. Ninguna palabra humana puede expresar tal sublimidad, porque toda palabra humana es compuesta; ningún ángel puede expresar tal cosa; aún siendo más arriba que los ángeles, ni la Virgen Santísima lo puede expresar; sólo el Padre puede decir en una sola palabra, su Verbo, la sublimidad de ese Misterio.

Eso será el gozo de los santos durante la eternidad, escuchar esa palabra de Amor.

¡Verdaderamente no hay otro Dios!

 

TOMADO DE: EcceChristianus

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