COMUNIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


 

OFRECIMIENTO DE LA COMUNIÓN POR LAS ÁNIMAS

¡Oh Dios mío! lleno de confianza en Vos y persuadido de que no rechazáis a quien viene a Vos con corazón contrito y humillado, me presento a la mesa de los ángeles anhelando alimentarme del celeste pan que Vos me habéis preparado, y que no es otra cosa que Vos mismo. Oh divino Jesús, otorgadme el perdón de mis pecados por medio de vuestro cuerpo y de vuestra sangre que voy a recibir. No os pido solamente la remisión de mis faltas, sino que sabiendo que vuestra misericordia y bondad no conocen límites, os suplico además os apiadéis de las atormentadas ánimas del purgatorio, que a causa de sus pecados están privadas todavía de la felicidad eterna. Oh bondadoso Jesús, por el amor que os movió a instituir este adorable y divino sacramento, librad de las llamas aquellas pobres almas, en particular las de N. y N., por las cuales yo os ofrezco humildemente esta santa comunión. Os ofrezco, juntamente con mis débiles e indignas oraciones, los preciosos méritos de vuestra dolorosa pasión y la ignominiosa muerte de cruz que padecisteis por nosotros. Por tanto, Dios mío, conceded a las ánimas del purgatorio el eterno descanso llevándolas a la bienaventuranza eterna. Así sea.

CONSIDERACIÓN PARA ANTES DE LA COMUNIÓN

Aviva tu fe, alma mía, y mira en aquella sagrada hostia a Jesucristo sacramentado. ¿Qué harías si, rasgándose los cielos, vieras aquel sol divino a la diestra de su eterno Padre, lleno de gloria, adorado de millares de ángeles y serafines abrasándose de amor en su presencia? ¿Si lo vieras como vendrá en el juicio universal por los aires lleno de grandeza y majestad? ¡Con qué amor lo adorarías, si lo vieras como niño en los brazos de su Madre santísima!
Ea, pues, alma mía, aviva tu fe y llega a recibirlo con la misma reverencia, amor y devoción, pues es el mismo Señor al que vas a recibir, tan poderoso y tan glorioso como está en el cielo; el mismo que nació de la virgen, el que murió en la Cruz por tu amor y se queda oculto en ese divino sacramento para venir a tu alma. Ea, llega con tanto amor y devoción como si estuvieras con los apóstoles, como si pusieras tus labios en la misma sacratísima llaga de su costado; di con el corazón: el cuerpo de mi Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.

DESEOS DE COMULGAR

¡Oh gran Señor, quién tuviera los deseos de todos los santos y santas que con más fervorosos afectos han deseado recibiros; los de santa Marta para hospedaros, y los de su hermana para no apartarme un punto de vuestros pies! ¡Quién tuviera los encendidísimos deseos y afectos de la santísima Virgen para recibiros, agradaros y serviros! ¡Quién tuviera la grandeza de los cielos, la pureza de los ángeles y el abrasado amor de los serafines! ¡Quién poseyera todas las virtudes para convidaros, Señor, a que vinieras a mi morada! ¡Oh que dichoso fuera yo si en gracia recibiera al Autor de la vida para tenerle en mi alma! ¡Oh qué rico estuviera yo poseyéndoos en gracia y con pureza! ¡Venid, Señor, a mi, pues podéis, que si yo pudiera, no salieras de mi eternamente! ¡Oh Virgen purísima, alcanzadme esta gracia de vuestro divino Hijo! Como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así mi alma a ti, Dios mío. Señor, así lo deseo, lo quiero y lo pido. Come el pan del cielo, alma mía, y mira que te aproveche para tu salvación.

CONSIDERACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Considera, alma mía, que tu pecho es ahora un sagrario y un trono de la divinidad. Jesucristo lleno de gloria está dentro de ti. Mírale rodeado de ángeles y serafines que están alrededor de ti adorándole llenos de reverencia. Este es el tiempo más precioso de tu vida, no dejes perder un momento alma mía.1° Adora a Jesucristo con fe viva, más que si le vieras con los ojos, y humíllate delante de Él. 2° Dale gracias por su venida, y pídele la salvación de tu alma y el remedio de tus necesidades y las de tus prójimos. 3° Ofrécele tu corazón y todo cuanto eres, para que habite en él y no se aparte jamás de ti.

TOMADO DE: EcceChristianus

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