DON JOSÉ MARTÍN RIBAS: CARTA ABIERTA A BENEDICTO XVI – FRANCISCO


Estimado director:

Le envío una carta escrita por Don José Martin Ribas, hace aproximadamente un año, lógicamente dirigida a Benedicto XVI. Me acaba de llegar, y con autorización del autor, creo sería muy interesante publicarla en su blog. Podrá usted ver que en el titulo se ha agregado el nombre de francisco, y también en el último párrafo.

Muchas gracias, Isabel

CARTA ABIERTA A BENEDICTO XI/FRANCISCO

Papa de una iglesia surgida del Vaticano II, enfrentada heréticamente a la única Iglesia fundada por Nuestro Señor, cuyo Dogma inmutable, ha sido transmitido fielmente hasta el papa Pio XII.

Aplicando el principio de no contradicción se sabe, con palmaria y celestial evidencia, cuál es la verdadera y cuál la falsa…

Satanás ha entrado en la Iglesia… mejor dicho, los pastores han hecho entrar a los lobos… les han premiado, les han nombrado obispos, les han puesto en las sillas más altas… para que el daño y la perdición de las almas sea, si pudiera ser, completo.

Idolatrías, sacrilegios, ecumenismo, herejías… se necesitaría un ingente libro para nombrar de pasada tantos crímenes contra la Fe, contra la Verdad, contra Cristo, contra la Ley Divina, contra los Dogmas. Basta, como muestra, el espantoso y actual nombramiento para Prefecto de la Fe de un pérfido y ambicioso personaje, negador en sus ensoberbecidos escritos de la Verdad Revelada… Los Católicos de a pie saben, como lo sabe cualquier persona de buena voluntad, lo que hay detrás de todo esto.

¿Se puede abofetear más a Nuestro Señor? ¿Cómo es posible que no haya ni un solo San Pablo, que le eche en cara públicamente a Ud. ¡oh infausto Pastor!, oh lobo vestido de oveja, sin que le eche en cara repito, su satánico proceder? ¿Hasta cuándo tolerará el Altísimo tanta maldad y tanta burla?

Mientras tanto los infiernos se llenan de almas.

A los herejes protestantes les bendice, a los judíos los aplaude, a los mahometanos les reverencia… a Cristo, al Verbo Encarnado, le iguala con demonios…

Está escrito: Roma perderá la Fe y se convertirá en la Sede del Anticristo”.

El día del juicio se acerca, y será acusado de haber propiciado un conciliábulo que en su satánica soberbia destruyó los cimientos de la Iglesia, emponzoñando los Dogmas, ensuciando la Liturgia, pisoteando las Encíclicas, volatilizando los Concilios Dogmáticos, y condenando, sin paliativos a los Santos Padres, a los Doctores, que como San Atanasio, prefirió, por tres veces, ser excomulgado por el Papa, antes que traicionar la Verdad…

El capítulo IV (11-12) de las Lamentaciones de Jeremías, dice: No creían los Reyes de la tierra, ni los habitantes del mundo, que el enemigo y adversario (es decir el modernismo y ecumenismo) entrase por las puertas de Jerusalén” (es decir, por el Vaticano II). Y continúa Jeremías: Pero entró por causa de los pecados de sus profetas y las maldades de sus sacerdotes, que en medio de ella (la reunión vaticanista orquestada por la blasfema jauría modernista) derramaron la sangre de los justos”. Hasta aquí Jeremías. El que lea entienda.

Y si algún profeta levantaba la voz, ésta era apagada, sofocada, devorada sin misericordia por los siniestros poderosos lobos, dueños absolutos de la nefasta reunión. Quizá no está fuera de tono el recordar aquí que esta asamblea había sido pactada ¡en secreto! con los enemigos de la Ley de Dios y enemigos implacables de la vida humana.

La burla que hicieron del Cardenal Ottaviani es legendaria, siniestra. ¿Dónde quedó la Caridad…? ¿Dónde la más mínima educación…? El virtuoso Prefecto de la Fe, viendo la herética masacre que se avecinaba, expresó su dolor en un grito que atravesando los siglos y los espacios, se oyó en el seno de la Santísima Trinidad: Espero morir pronto para morir católico“.

Desde entonces la Iglesia ya no es Católica.

Hay dos Judas muy bien definidos: el individual que entregó a Jesucristo a la iglesia oficial, y el colectivo, es decir, el Vaticano II, que entregó “oficialmente” a Jesucristo a los nuevos dioses, mundo, demonio y carne, léase Revolución francesa, protestantes, judíos, masones…

A tan nefasta iglesia corresponden nuevos Anás y Caifás… San Pedro, el primer Papa, escuchó lleno de terror: “Apártate de mí, Satanás, porque tú piensas como los hombres, no como Dios”.

Y en el concilio Cristo repitió las mismas palabras… y el conciliábulo y los papas adláteres, no le escucharon ni se arrepintieron, sino que le pisotearon, y le echaron de las naciones, de la doctrina y de las almas… Y la maldición divina cayó sobre la Iglesia.

Ahora temblad, ¡Oh pastores…! Porque vuestros vestidos están apolillados, y la vara del Juez incorruptible se destaca ya entre las sombras mortíferas de vuestros perversos corazones.

“Y tú Cafarnaúm (léase Benedicto XVI, Francisco), ¿Te elevarás hasta el cielo…? Te hundirás hasta el infierno donde con predecesores innombrables, y millones de almas, ¡millones de almas!, a las que en lugar de pan se les ha dado a beber el corrompido elixir modernista, arderás por la eternidad de eternidades, en compañía de impuros, blasfemos, sacrílegos, idólatras, herejes… Y el infierno será para ti, ¡Oh falaz Pastor!, un llameante, espantoso y macabro Asís eterno.

José Martín Ribas

TOMADO DE: RADIO CRISTIANDAD

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