EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ


Instituyóse la Fiesta de la Santa Cruz, para celebrar la memoria de aquél día en que el sagrado Madero sobre el cual el Salvador del mundo consumó la grande obra de Redención, fue solamente restituido por el emperador Heraclio a Jerusalén, de donde catorce años lo había sacado Cosroas, rey de Persia. Atenta siempre la Iglesia a rendir a éste precioso instrumento todo lo que se le debe, instituyó esta fiesta en reverencia de la Santa Cruz, celebrando todos los años las maravillas que obró en semejante día, que se puede llamar bien el de su triunfo.

El año 629 se embarcó el emperador Heraclio para restituir la cruz a Jerusalén y dar gracias al Señor por sus victorias. Concurrieron a la santa ciudad de todas partes; el clero y el pueblo le salieron al camino. Precedido del clero, acompañado del patriarca, rodeado de los grandes de su corte y entre una inmensa multitud, cargó sobre sus hombros Heraclio la Sagrada Cruz, y llegando a la puerta que sale al Calvario, quedó inmovilizado, y sin poder dar un paso. Asombrados todos a vista de aquél portento: «Considerad, señor, -dijo el Patriarca Zacarías con respecto al emperador- si quizá esa púrpura imperial y esas pomposas galas que os adornan, son menos conformes al pobre y abatido traje con que Jesucristo llevó esa misma cruz, y salió por esta misma puerta, para subir al monte Calvario». Esto que oye Heraclio, desnúdase al punto de sus vestidos imperiales, descalzos los pies, y cubierto de una humilde túnica, descubierta la cabeza, y despojado de toda insignia imperial, caminó sin dificultad hasta el Calvario, colocó en su lugar el sagrado Madero, y rogó al patriarca que sacándole de su estuche le mostrase a todo el pueblo.

Reconoció el patriarca los sellos, que estaban intactos y enteros, abrió el estuche de plata con la llave que se guardaba en el tesoro, y habiendo adorado la Cruz, dió con ella la bendición a los fieles y la volvió a cerrar colocándola en su sitio. Regaló después Heraclio a la Iglesia de Jerusalén dones preciosísimos; reparó los Santos Lugares, restituyó en sus dignidades al patriarca y demás ministros, dejando en todas partes ilustres monumentos de su piedad.

Mucho antes de este suceso se celebraba en la Iglesia la fiesta intitulada Exaltación de la Santa Cruz, en el día 14 de septiembre, pues el cardenal Baronio dice que fue exaltada la Cruz en tiempo del emperador Constantino el Grande, cuando se dió libertad a los cristianos para predicar el Evangelio y eregir iglesias públicas. También se llamó Exaltación de la Santa Cruz, aquella solemnidad que con tanta magnificencia se celebró en Jerusalén, cuando la emperatriz santa Elena encontró el verdadero Leño de nuestra Redención, y lo mandó colocar en la magnífica iglesia que a su costa se edificó en el Calvario.

TOMADO DE: EcceChristianus

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