NO TENGAS TRATO CON LOS HEREJES


“Hereticum hominem devita” (Tit, 3,10)
 
“Al hereje, después de una primera y segunda amonestación, recházalo, sabiendo que tal hombre está pervertido y que, al pecar, es él mismo el autor de su condenación” (Tito 3,10-11).
 
No lo recibáis en casa ni le saludéis  (2 Jn, 10)
 
San Policarpo, discípulo de los Apóstoles

San Policarpo, discípulo de los Apóstoles

 

EL TRATO CON LOS HEREJES SEGÚN LOS APÓSTOLES DEL SEÑOR

San Ireneo de Lyon  (ca. 140- ca. 202)

Revista Roma N° 104 – Junio de 1978

«Pero se puede nombrar igualmente a POLICARPO. No sólo fue él discípulo de los apóstoles y vivió con muchas personas que habían visto al Señor, sino que también los apóstoles lo destinaron al Asia, como obispo de la Iglesia de Esmirna.

   -Nosotros mismos lo vimos en nuestra primera juventud, pues vivió largo tiempo y siendo de avanzada edad abandonó esta vida, después de haber brindado un glorioso y muy esplendente testimonio.

   Ahora bien, él enseñó siempre la doctrina que había aprendido de los apóstoles, doctrina que es también la que la Iglesia transmite y que es la única verdadera. De ello testimonian todas las Iglesias de Asia y los que hasta hoy han sucedido a Policarpo, que era un testigo de la verdad seguro y digno de fe, lo contrario de Valentín, Marción y todos los otros sostenedores de opiniones falsas.

   Habiendo venido a Roma bajo [el Papa] Aniceto, alejó de los antedichos herejes a un gran número de personas y las recondujo a la Iglesia de Dios, proclamando que no había recibido de los apóstoles sino una sola y única verdad, esa misma que era transmitida por la Iglesia.

   Algunos le escucharon contar que habiendo ido Juan, el discípulo del Señor, a los baños en Éfeso, vio adentro a Cerinto; escapó entonces de las termas sin haberse bañado, gritando: “¡Salvémonos, no sea que se derrumben las termas, pues en su interior se encuentra Cerinto, el enemigo de la verdad!”.

   Y Policarpo mismo, a Marción que lo abordaba un día, diciéndole: “¿Nos reconoces?”, le respondió: “Te reconozco como el primogénito de Satán”.

   Tan grande era la circunspección de los apóstoles y de sus discípulos, que llegaban hasta rehusarse a entrar en comunión, incluso en palabras, con uno de esos hombres que falsificaban la verdad.

   Como lo dice igualmente Pablo: “Al hereje, después de una primera y segunda amonestación, recházalo, sabiendo que tal hombre está pervertido y que, al pecar, es él mismo el autor de su condenación” (Tito 3,10-11).

(“Adversus haereses”: “Denunciación y refutación de la gnosis de mentiroso nombre“, III, 3,4).
(Trad. por Adelin Rousseau, monje de la abadía de Orval, Edit. du Cerf, París, 1984, pp. 281-282). (Trad.: G. . C.).

 Revista Roma  Nº 104 Pg. 28

Visto en  Católicos Alerta

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Devocionario. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a NO TENGAS TRATO CON LOS HEREJES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s